Escaleretas de Lecina


Primer domingo de septiembre y retomamos las salidas de senderismo del club después del parón veraniego del mes de agosto. Nos reunimos un pequeño grupo de senderistas con ganas de retomar las salidas y marchamos para Lecina. Después de las curvas de rigor de la carretera de Colungo aparcamos en un amplio parking a la entrada del pueblo. Cargamos las mochilas y partimos en dirección al rio Vero.Lo primero de todo es coger fuerzas con un ligero almuerzo para la jornada que se nos viene encima, que aunque las previsiones daban algo de nubes parece que no vamos a tener suerte y el calor apretará conforme transcurra la mañana. La primera parada, el molino de Lecina, en un espectacular paraje entre las altas paredes del cañón del rio Vero, vemos el caudal y ya nos imaginamos que tendremos que ponernos las sandalias para cruzar el rio las 5 veces que tenemos que hacerlo. El agua baja fría, pero a estas horas de la mañana, ya pasan de las 10, empieza a agradecerse.Continuamos nuestro camino y llegamos a un desvío que nos lleva a la ermita de San Martin de Lecina. Después de una corta parada en la que visitamos la ermita retomamos nuestro camino, nos volvemos a poner las zapatillas después del último cruce del rio y afrontamos la subida hacia los primeros abrigos, los abrigos del Gallinero, a los que accedemos por dos escaleras casi verticales pero seguras. Todavía nos queda lo mejor, el paso de las escaleretas, ancladas en las paredes calcáreas del cañón y aseguradas con una línea de vida.Ya pasamos el medio día, y con la subida el calor empieza a apretar y a hacer mella en los senderistas que vamos buscando la sombra de los árboles para resguardarnos un poco del sol y hacer alguna parada.A falta de tan solo un kilometro para llegar a Lecina decidimos parar a comer, ya es hora, en una zona ombría que seguramente no encontraremos en Lecina. Poco camino queda y sin problema regresamos al parking donde concluimos esta primera salida de la temporada.