Pico la Zapatilla


La sección de montañismo, había preparado para este domingo una actividad muy especial, la ascensión al pico de la Zapatilla en Candanchú, con descenso por la sima de Tortiellas. Esta actividad no es ni exigente ni arriesgada pero si muy divertida y si se realiza con buen tiempo, buena equipación y algo de talento, te deja muy buen sabor de boca.

Comenzamos en el parking de las pistas de Candanchu, desde donde ya se observa la curiosa forma de suela de zapatilla, que tiene el pico que vamos a ascender y que le da nombre. Atravesando los prados en dirección oeste, alcanzamos una penosa pedrera, por la que nos acercaremos al inicio de la vía.

La ascensión está protegida por una sirga a modo de vía ferrata, pero hay que progresar trepando por la pared, aunque la dificultad en ningún momento supera el tercer grado de escalada, pero con un patio considerable. Tras superar el primer tramo vertical, continuamos por terreno herboso hasta que avistamos una chimenea cueva, por la que treparemos para salir encima de la suela de la Zapatilla. Esta trepada es un poco más difícil que la anterior, pero también está protegido con sirga y hay un par de asas en el paso clave.

Encaramados sobre la Suela, solo nos queda seguir el cable de acero que nos guiará a la cima, y disfrutar del magnífico paisaje, en el que destaca la soberbia silueta del Midi D’Ossau. En la cima a la sombra de la cara norte del Aspe, descansamos y nos deleitamos intentando reconocer todas las cimas que nos rodean, pero tampoco podemos entretenernos mucho porque hoy la faena es abundante y variada.

El descenso lo hacemos también protegidos por el cable de acero en los tramos más expuestos, hasta llegar a las pistas desde donde accederemos a la gruta de Tortiellas. Desde un pequeño collado, sale una estrecha senda que por terreno muy inclinado llega hasta la entrada de la sima. Este tramo no está protegido y hay que hacerlo con mucho cuidado, un resbalón nos llevaría sin remedio al abismo. Como somos un grupo grande, procuramos organizar bien el descenso y montamos los tres rapeles seguidos lo que permite que crucemos el interior de la montaña con bastante fluidez y sin amontonarnos en el interior de la sima. La salida es el punto más peligroso, las piedras de buen tamaño salen disparadas a gran velocidad, por ello solo permanece en la trayectoria la persona que está rapelando y que es el que las tira, poniéndose rápidamente a cubierto, para que pueda bajar otro compañero.

Cuando estamos todos fuera, continuamos el descenso para volver al aparcamiento, muy satisfechos con esta actividad intensa y divertida.

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