Senderismo en la Litera Alta con el CER de Graus


Cincuenta personas participamos el pasado domingo en una excursión por la Litera Alta, organizada conjuntamente por el Centro Excursionista Ribagorza de Graus y el Club Litera de Binéfar. Fue un recorrido por la zona norte de la comarca literana, histórica y culturalmente muy vinculada con los pueblos meridionales de Ribagorza. El itinerario se inició en la pequeña localidad de Alins del Monte y terminó en el barranco de Gabasa, pasando antes por  Calasanz y Peralta de la Sal.

Los cincuenta participantes nos dimos cita en Alins poco después de las 8.30 horas. Los excursionistas ribagorzanos habíamos salido desde Graus en autobús y los literanos se habían organizado con sus propios vehículos. Tras una rápida visita a Alins, donde destaca su iglesia románica de San Juan, iniciamos la caminata siguiendo el GR-23 en dirección a Calasanz. Entre ambas localidades hay poco más de 5 km, que transitan por una pista de tierra entre bosque de pinos de repoblación. A la entrada de Calasanz, nos desviamos unos metros a la izquierda para visitar el magníficamente conservado “pou de chelo” (pozo de hielo) de la localidad y ver sus antiguas salinas, las últimas que se mantuvieron en activo en la zona.

Retornamos al camino y entramos en Calasanz, donde ascendimos hasta la elevación rocosa en que se hallan los escasos restos del antiguo castillo musulmán y la ermita románica de San Bartolomé. En ese punto, el más elevado del recorrido, hicimos una parada para el desayuno y contemplamos las magníficas vistas que depara esa privilegiada atalaya. Desde el pueblo  continuamos, ya en descenso y por zona de olivos y almendros, en dirección a Peralta de la Sal. A mitad de recorrido paramos en la ermita de la Ganza, una construcción religiosa del siglo XVII con vivienda del ermitaño adosada, donde nos hicimos la ritual foto de grupo.

Continuamos por el GR-23 hasta desembocar en la carretera que une Calasanz y Peralta, que abandonamos por la izquierda para visitar la llamada “playa fósil”, una pared de roca vertical que conserva huellas de las olas de lo que fue un mar hace millones de años. Entramos poco después en Peralta, atravesando su casco urbano y pasando junto a la iglesia parroquial, la casa-santuario donde nació San José de Calasanz y el colegio de los escolapios, orden religiosa y pedagógica fundada por el santo en el siglo XVII. Salimos de Peralta por el puente que cruza el río Sosa y visitamos sus afamadas salinas, una extensa red de pequeñas balsas que mantuvo actividad hasta el año 1983.

Desde allí continuamos camino en dirección a Gabasa donde remontamos su famoso barranco, un sorprendente humedal de exuberante vegetación y aguas cristalinas en el que destaca la cascada de Santa Ana. Antes de terminar la excursión vimos el nacimiento del río Sosa, cuyo tramo más alto habíamos recorrido. Fueron 18,7 km de excursión en los que invertimos seis horas incluyendo las paradas.

Texto y fotos: Carlos Bravo Suárez

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